Acostúmbrate a apagar la luz al salir de un salón. Cuando todos en la oficina tomen este hábito, se ahorra en el consumo de electricidad.

Instala interruptores de movimiento que prenden y apagan luces automáticamente.

Calcula las emisiones de CO2 de tu negocio (las emisiones de gases del efecto invernadero) haciendo un cálculo del consumo directo de la organización por un experto.

Certifica tus instalaciones e incorpora los principios de la certificación LEED.

Sustituye las bombillas corrientes (incandescentes) por luces fluorescentes compactas y ahorra hasta un 75% en consumo eléctrico.

No te olvides de reciclar los periódicos, bolsas y papel de la oficina. También puedes reciclar los cartuchos de las impresoras y papel.

Copia e imprime en ambos lados del papel, reutiliza sobres y carpetas.

Utiliza el correo electrónico en vez del correo regular.

Dona los artículos y equipos electrónicos que ya no usas a instituciones sin fines de lucro.

Patrocina productos biodegradables o amigables con el ambiente.

